Todo empezó de manera bastante inocente en octubre de 1979, cuando dos parejas de Dover, Inglaterra, emprendieron juntas unas vacaciones, con intención de viajar por Francia y España. Terminó en un viaje que les llevó a otro mundo.
Geoff y Pauline Simpson y sus amigos Len y Cynthia Gisby subieron a un barco que les llevó a través del Canal de la Mancha a la costa de Francia. Allí alquilaron un coche y siguieron hacia el norte. A eso de las 9:30 de aquella primera noche del 3 de octubre, empezaron a cansarse y buscaron un sitio donde pernoctar. Salieron de la autopista cuando vieron un motel de lujoso aspecto.
Len entró y encontró en el vestíbulo a un hombre que vestía un extraño uniforme de color ciruela. El hombre dijo que no había habitaciones libres en el motel, pero que había otro, más pequeño, siguiendo la carretera hacia el sur. Len le dio las gracias y él y sus compañeros continuaron adelante.






